Del 23 al 28 de Abril hemos tenido la suerte de tener en Madrid la exposición “Festival des Métiers. Una cita con los artesanos de Hérmes”. Y verdaderamente ha sido una cita con ellos. En la Fundación Carlos de Amberes, hemos podido ver, oir, tocar, oler y sentir lo que 7 artesanos de diferentes ramas hacen para la firma. Todos, por supuesto franceses, así que iban escoltados de traductoras que nos ayudaron a comprenderles.

Hérmes nace en París en 1837 de la mano de Thiery Hérmes, un artesano de sillas de montar a caballo. De hecho, el logotipo de la marca es un carruaje tirado por un caballo, que nos recuerdan los orígenes de la firma. Hérmes, es una de las grandes firmas de lujo que existen actualmente y desarrolla su principal actividad en el mundo de los complementos.

Nada más entrar al recinto, estaba la artesana que cosía los bolsos. Poco a poco con mucha precisión y con mucho cariño iba uniendo las diferentes partes de un bolso. Nos enseñó cómo para reforzar los hilos los untan con cera de abeja, como se enhebraba la aguja para que, sin hacer nudo, el hilo no se escapase, el uso que hacen de una pinza gigante de madera para sujetar las piezas mientras cosen, etc. Nos contó que para hacer un bolso tipo Kelly invierten 20 horas y que todos los artículos de Hérmes están confeccionados en Francia.

Un poquito más adelante estaba el artesano de las sillas de montar, allí no había mucha gente (quizá porque es lo menos conocido de la firma), así que pude explayarme a mi gusto. Nos contó que la técnica que se utiliza para hacer las sillas y los instrumentos de montar se trasladó con el tiempo al resto de familias de producto que tienen que ver con la piel (Bolsos, marroquinería, calzado…); que todas las sillas llevan dentro un esqueleto de madera hiperflexible que le da forma y sujeción; y que siempre se busca que el jinete esté cómodo y que el caballo también. Aquí me acordé del último Fashion film de la marca, en la que se ve solamente a un caballo negro precioso y a su jinete y cómo entre los dos, hacen una exibición de doma que corta la respiración. Sin ninguna duda, se respira estilo, elegancia y buen gusto.

Cambiando de sala, nos introducíamos en el mundo del pañuelo; uno de los emblemas de la marca. Por un lado, podíamos ver cómo se hace el diseño del pañuelo: Encima de una mesa luminosa Con un plumín y tinta china negra, se calca el dibujo del pañuelo en una lámina transparente. y, después, se calca cada capa de color. Cada color del pañuelo, se plasma en una de estas láminas transparentes en negro y, luego, a través de su superposición, se puede ver el dibujo final. Se hace todo con tinta negra, para después sacar los moldes de cada capa de color.

En este caso, el dibujo a plasmar en las láminas transparente era el pañuelo de un indio. La diseñadora, se centró sólo en la cara, porque es un pañuelo con 45 colores en total, y en la cara sólo tiene 15 y así era más fácil verlo. Vimos como iba superponiendo una a una las 15 láminas que corresponden a cada color. Sólo en el pelo, el Indio tenía 3 tipos de negros, por lo tanto, 3 capas. Os podéis imaginar el trabajazo que supone el diseño de un pañuelo.

A continuación, podíamos ver la parte más técnica: la producción del pañuelo. El diseño ya está hecho y ya se han fabricado los moldes para cada color, por lo que ya podemos tintar la seda. Los artesanos, encima de seda blanca extendida iban colocando cada plancha para introducir el color en el pañuelo, ponían la tinta encima de la plancha y la extendían. Después levantaban la plancha para ver si había quedado bien y comprobar que el tintado no tuviese ninguna imperfección. Una vez hechas estas comprobaciones, cambiaban la plancha, para poder aplicar otro color. El pañuelo que estaban tintando, tenía 12 colores, por lo que debían cambiar planchas y aplicar color 12 veces.

Nos explicaron que en todo pañuelo de Hérmes hay que buscar 3 elementos para comprobar que es verdadero: el copyrigth, la firma del diseñador y en todos los pañuelos debe poner Hérmes- Paris.

Cambiando de nuevo de sala, podíamos ver cómo pintan a mano las cristalerías y vajillas, cómo la joyera engarzaba diminutos diamantes en una tacha piramidal para poder hacer después un bazalete y cómo la relojera montaba un reloj. Por supuesto, ¡luego me probé uno de esos magníficos relojes!

¿Es necesario que una marca como Hérmes haga una exposición de estas características, dando a conocer sus secretos?

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