¿Nunca has pensado lo fácil que sería que una mano invisible te diera qué ponerte cada día? Esto, que es pura fantasía, no está muy alejado de nuestra realidad gracias a Internet y gente dispuesta a dar consejos y teorizar sobre el vestir diario.

Los conocidos como fashion blogs están adquiriendo un papel imprescindible
entre muchas mujeres y hombres a la hora de decidir con qué llenar nuestros
armarios, cómo combinar zapatos y bolsos o qué elegir, liso o estampado.


A pesar de que en España no es una práctica generalizada, en otros países, como Estados Unidos o Francia, conllevan un seguimiento que raya el fanatismo. Pero todo esto es posible gracias a haber nacido en una sociedad dónde la inmediatez y la información desmesurada son la norma y la moda se ha convertido en un elemento más de expresión de nuestro día a día.

De Scott Schuman a Garance Doré; pasando por Brian Boy o la niña prodigio Tavi, se han creado un nombre a la hora de marcar cierto estilo a través de sus fotografías y comentarios. Pero esto, que parece algo parido en el mismísimo siglo XXI, es a lo que se ha dedicado el entrañable Bill Cunningham los últimos cincuenta años de su vida. Aunque es cierto que este tratamiento de la moda en la calle ha evolucionado lentamente hasta lo que hoy conocemos como street style debido al cambio de protagonistas. Si en la época de monopolio de Mr. Cunningham, The New York Times estaba plagado de celebridades tales como Iris Apfel, Editta Sherman, Anna Piaggi o Tom Wolfe, los blogs actuales viven de las imágenes de personas ordinarias con las que cualquiera de nosotros nos podemos identificar o, mejor aún, ser víctimas de los flashes de sus creadores.

Las grandes casas de la moda son conscientes de que ya no tienen el control absoluto acerca qué se lleva cada temporada y deben compartir su trono con estos intrusos que se han ido ganando su puesto a pulso y son líderes en cuanto a gusto. Tal es su éxito que, muchos bloggers, se han convertido en el “ojito derecho” de Chanel, Prada y compañía, gozando de ciertos privilegios que, hasta hace muy poco, sólo eran concedidos a aquellos que actuaban en terreno periodístico. Así es como se ha normalizado encontrar a muchos de ellos, escondidos tras sus grandes objetivos, en las primeras filas de las pasarelas de Nueva York o París. O, incluso, creando colecciones para ciertas casas que han decidido sacar provecho de su notoriedad.  Sin embargo, estos blogs no siempre han contado con la simpatía de las firmas. Pero estos hechos no han supuesto un parada en el camino de los bloggers si no que, cada día, estos “buscadores de imágenes” siguen inspirándonos y acercándonos más a la moda desde la comodidad de nuestras casas.

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