¿Qué más quisiera una que tener estilo propio? Saber muy bien qué le queda a una bien y qué mal. Qué ropa la resalta y qué ropa la aplasta. Qué le viene como guante y qué la hace verse disfrazada. Para no caer en discusiones sin salida, F4U te da dos sencillas claves. Toma nota:

Se podría explicar que la ropa es una proyección de uno mismo frente a los demás. Cuando uno escoge algo, es porque así queremos que los demás nos vean. Pero en este camino hacia la autenticidad se puede perder el rumbo y:

Disfrazarse: sucede cuando la ropa oculta absolutamente la verdadera identidad de alguien, escondiendo quién es, qué hace, dónde está. Las personas que parecen “disfrazadas” son aquellas que se ven fuera de época y fuera de situación siempre.


Exhibirse: en un afán por “imponer” a primera vista la propia identidad (soy joven, soy audaz), se violenta al otro, impidiéndole descubrir por sí mismo ante quién estamos.


En uno y otro caso se “mata” la gracia de la ropa. Dicho en otras palabras, se destruye todo encanto. Una persona con estilo es la que lleva la ropa como si fuera un guante: se le ve primero cómoda y después natural. Se cubre, pero a la vez deja que se transparente su identidad. Ahí está la clave de la elegancia, de saber elegir y también de gustar.

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